ANTEQUERA
01 / 01
+ 34 91 659 22 29

Blog

TARJETAS REVOLVING Y USURA

Mar , 23
TARJETAS REVOLVING Y USURA

Es muy frecuente la utilización por un gran número de usuarios de las denominadas tarjetas revolving, mediante las cuales se puede disponer de un límite de crédito determinado a devolver en plazos mediante el abono de cuotas periódicas, que pueden ser fijas o de un porcentaje de la deuda existente.

La peculiaridad de estos créditos es que el importe adeudado se “renueva” mensualmente, es decir, disminuye con los abonos de las cuotas y aumenta mediante los cargos por utilización de la tarjeta.

Dado que los tipos de interés aplicables a estos créditos son los más elevados del mercado y que los intereses que se van generando, comisiones y otros gastos repercutibles se suman y financian junto con el resto de los cargos por operaciones, hace que cuando el importe de las cuotas mensuales sea bajo en relación al importe total adeudado, su amortización se produzca en un dilatado período de tiempo, teniendo como consecuencia el pago de una cifra muy elevada de intereses.

Pues bien, por lo que se refiere al tipo de interés de estas tarjetas revolving, el Tribunal Supremo (TS) en su sentencia de 4 de marzo de 2020, ha declarado aplicable a un contrato de tarjeta de crédito revolving, con un tipo de interés inicial del 26,82%, la centenaria Ley de usura de 1908, que declara “… nulo todo contrato de préstamo en que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso…”. Asimismo, la consecuencia de tal nulidad es que “… el prestatario estará obligado a entregar tan solo la suma recibida; y si hubiera satisfecho parte de aquélla y los intereses vencidos, el prestamista devolverá al prestatario lo que, tomando en cuenta el total del percibido exceda del capital prestado”.

¿Cuál ha sido el fundamento del TS para decidir que el interés del crédito era “notablemente superior al normal y manifiestamente desproporcionado a las circunstancias del caso”?

El TS comienza exponiendo que a diferencia de otros países europeos, donde el legislador ha intervenido fijando porcentajes y parámetros concretos, en España la regulación de la usura se contiene en una ley que ha superado un siglo de vigencia y que utiliza conceptos claramente indeterminados, lo que obliga a los tribunales a realizar una labor de ponderación en la que han de tomarse en consideración diversos elementos. Los argumentos tenidos en cuenta por el TS para adoptar su decisión fueron los siguientes:

  1. Para determinar la referencia que ha de utilizarse como “interés normal del dinero” para realizar la comparación con el interés pactado y valorar si el mismo es usurario, debe utilizarse el tipo medio aplicado a las operaciones de crédito mediante tarjetas de crédito revolving publicado en las estadísticas oficiales del Banco de España.
  2. En consecuencia, la TAE del 26,82% del crédito revolving era algo superior al tipo medio publicado por el Banco de España, que era algo superior al 20%, que ya es muy elevado, y cuanto más elevado sea el índice a tomar como referencia al “interés normal del dinero” menos margen hay para incrementar el precio de la operación de crédito sin incurrir en usura. Por tal razón, una diferencia tan apreciable ha de considerarse como notablemente superior al tipo del índice de referencia.
  3. Han de tomarse además en consideración otras circunstancias concurrentes en este tipo de operaciones de crédito, como son el público al que suelen ir destinadas, personas que por sus condiciones de solvencia y garantía disponibles no pueden acceder a otros créditos menos gravosos.
  4. Asimismo hay que considerar las peculiaridades del crédito revolving, en que el límite del crédito se va recomponiendo constantemente, las cuantías de las cuotas no suelen ser muy elevadas en comparación con la deuda pendiente y alargan muy considerablemente el tiempo durante el que el prestatario sigue pagando las cuotas. Ello trae como consecuencia que gran parte del importe de los pagos corresponda a intereses y poco a amortización del capital, hasta el punto de que puede convertir al prestatario en un deudor continuo, y los intereses y comisiones devengados se capitalizan para devengar el interés remuneratorio.
  5. Como ya había expresado el TS en sentencia de 25 de noviembre de 2015, no puede justificarse la fijación de un interés notablemente superior al normal del dinero, por el riesgo derivado del alto nivel de impagos anudado a operaciones de crédito al consumo conferidas de un modo ágil y sin comprobar adecuadamente la capacidad de pago del prestatario, pues la concesión irresponsable de préstamos al consumo a tipos de interés muy superiores a los normales, que facilita el sobreendeudamiento de los consumidores, no puede ser objeto de protección por el ordenamiento jurídico.